"EL BRIDGE EN CHILE: UN JUEGO-DEPORTE
QUE APASIONA Y DESAFIA LA LOGICA".
(María de la Luz Galleguillos, El Mercurio, Santiago de Chile, Viernes 25 de Junio de 1999)
*Cultores afirman que no es privilegio de una elite, sino de personas con una especial destreza mental. En algunos países se practica en colegios y universidades.
Se cuenta entre las personas aficionadas al bridge, que una vez el actor Omar Shariff manifestó en una entrevista que si le dieran a elegir entre una noche de pasión y una velada sentado en una mesa practicando este juego de cartas, él preferiría lo último.
Conocido por su habilidad con los naipes, es el primer nombre que suena en este ambiente cuando se trata de hablar de jugadores de prestigio internacional. Incluso hay un programa de computación que, mediante imágenes y sonido, incorpora al artista en el juego. Su participación incluye consejos para evitar caer en errores o felicitaciones al usuario, si considera que éste hizo un movimiento acertado.
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Quienes lo practican en el país coinciden en que más que un momento para reunirse con una baraja, en torno a una mesa de tapete verde, es un estilo de vida y un desafío intelectual que cada año incorpora a más adeptos.
"Realmente no sé cómo alguien puede vivir sin el bridge", confiesa Roberto García, presidente del Club de Bridge de Santiago. Según sus estimaciones, el auge por el que atraviesa se refleja en la cantidad de personas que lo practican cada año en su sede. Mientras en 1992 registraron a 2.500 bridgístas (jugadores) en 1998 la cifra aumentó a 55.000.
Mas advierte que es difícil ponderar la cantidad total de personas involucradas, ya que son varios los clubes deportivos y de colonias que cuentan con ramas de bridge, tanto en Santiago como en regiones. A ellos deben sumarse, además, los grupos que se reúnen en casas particulares, que son la mayoría. "Calculo que deben ser unas 250.000 mil personas las que participan", sostiene.
Catalogado por algunos como juego y por otros como dep9orte, lo que nadie discute es que hay que tener ciertas condiciones para poder ingresar a este grupo que vibra con un puñado de peaks, corazones, diamantes y tréboles.
"Está lejos de ser asociado con la clase alta o a una elite de señoras ociosas. Sí se requiere de un cierto desarrollo intelectual, por lo que la mayoría es profesional. No cualquiera puede practicarlo sin un a preparación previa, pues hay que tener una estructura mental especial, netamente matemática", dice García.
Para Lala Bozzo, profesora de la especialidad, el bridge desafía la lógica, por lo que lo define como un juego-ciencia, donde lo importante es el fair play (juego limpio) y la mentalidad de pareja. "Se necesita mucha capacidad de concentración y buena memoria. Pero no basta el talento; hay que aprender un idioma especial, porque sin el conocimiento necesario, la persona no puede convertirse en un buen jugador", opina.
En Estados Unidos y algunos países europeos, su enseñanza forma parte del programa escolar y es un ramo en las universidades. En Francia, por ejemplo, lo practican unos cinco millones de escolares. Y en Holanda- país que ganó la XXXI copa Bermuda Bowl, cuando en Chile se desarrolló el Mundial de Bridge en 1993- este deporte es obligatorio en los colegios y cuenta con el apoyo estatal. Allí incluso es visto como una forma de alejar a los jóvenes de la tentación de la droga.
García cuenta que han recibido varias solicitudes de diversos planteles de educación superior chilenos para incorporar el bridge a sus aulas, lo que demostraría que no es sólo para gente mayor. "Lo estamos estudiando, porque necesitamos personas que se dediquen exclusivamente a enseñar. Aún no lo tenemos resuelto".
CUMPLIR LA PROMESA
El bridge- que tiene rango de deporte olímpico- se deriva del whist, que nació en Inglaterra a fines del siglo pasado. Consiste básicamente en que dos parejas de jugadores se sientan alrededor de una mesa y reparten el naipe de 52 cartas. A través de un lenguaje convencional, conocido por los cuatro participantes, se apuesta el número de bazas (unidad básica) que cada bando estima que puede llegar a ganar.
La dupla que hizo la postura mayor debe probar que es capaz de cumplir lo prometido, lo que se conoce como "el contrato". La otra pareja inicia lo que se llama "la defensa", etapa en la cual debe tratar de derrotar las pretensiones de sus adversarios.
En la primera parte, que corresponde al remate, se "habla" por medio de ciertas tarjetas especiales que se colocan sobre la mesa. En la segunda etapa- el carteo-. Se utiliza la baraja inglesa.
Como el código que deben manejar los bridgístas es tan amplio uy es preciso adquirir cierta lógica, lo habitual es que aquellos que se inician en él tomen clases con personas experimentadas. Sin embargo, también hay quienes se perfeccionan durante años, pues según dicen, es un juego en el que nunca se termina de aprender.
Actualmente tomar cuatro clases al mes, de dos horas de duración cada una, cuesta entre $10.000 y $50.000, según el nivel del profesor. Y para practicarlo, la red Internet ofrece varias posibilidades a quienes no tienen el tiempo para salir de la casa.
Lala Bozzo explica que a Chile llega muy poca literatura sobre el tema, y la mayoría está escrita en inglés. Por eso, encarga libros al extranjero de los cuales saca los apuntes que utiliza en sus sesiones diarias. "Preparo distintas manos de cartas según el tema que toque. Hago una parte teórica y una práctica, para que la clase sea más entretenida, ya que el estudio del bridge es algo árido".
Calcula haber preparado más de 300 personas en los últimos ocho años. Algunas llevan varios años con ella, para mejorar lo que ya saben. "Estoy convencida de que cualquiera puede aprender a jugar, pero obviamente hay gente que nunca pasará de cierto nivel".
El director de torneos Jorge Pellegrini aclara que todas las semanas se realizan competencias en los diversos clubes del país. Es la Federación Chilena de Bridge la entidad que regula los campeonatos nacionales tres en Santiago y uno en regiones durante el año- y maneja los ránkings de los equipos seleccionados.
Los nacionales mejor ubicados participan anualmente en el sudamericano de la especialidad. Sólo los dos primeros lugares toman parte en el mundial que se realiza cada dos años. En el último torneo continental, realizado en mayo pasado en Lima, él participó como capitán del equipo femenino. Chile salió tercero, después de Brasil y Argentina.
DE POCAS PALABRAS
Para determinar a los ganadores de cada campeonato en que ejerce de juez, Pellegrini se basa en las reglas internacionales, que se actualizan y publican cada 10 años. Habitualmente participa en seminarios para estar al día con los cambios. En su caso, está autorizado para intervenir en cualquier país del mundo.
Explica que en cada torneo prima la seriedad, lo que se puede apreciar al observar las escasas palabras que intercambian los participantes a diferencia de otros juegos de cartas-, muy concentrados en sus naipes. Para determinar quién es el ganador en cada mano, hay fórmulas aritméticas especificas. "Al final, cuando todos jugaron con los mismos naipes, hay que hacer una evaluación de quién lo hizo mejor. El que les sacó más rendimiento es el que obtiene el puntaje mayor".
Por eso, para García, cada vez que sostienen sus 13 cartas al iniciar una partida, es su ego el que se pone a prueba. "Como todos tienen el mismo juego, cuando te das cuenta al final de que fuiste el peor y que muchos otros lo hicieron de otra manera, te cuestionas tu actuación en la intimidad de la almohada. De hecho, las peores humillaciones que he tenido en mi vida han sido por el bridge".
Pero hace varios años que ya no sufre estas ofensas, porque aunque no quiera admitirlo, en el ambiente dicen que es uno de los mejores del país, tras casi 30 años de participación en torneos.
La amplitud de edad en que bridgísta puede estar plenamente es otro de los factores que destaca García. "Uno puede ser competitivo desde los 20 hasta los 90, porque es un deporte que te acompaña toda la vida".
El profesor de bridge Mario Errázuriz enfatiza que se debe desmitificar la idea de que por el hecho de usarse naipes se deba asociar esta actividad a la de un garito. "Esa es una imagen falsa. Nadie toma trago porque éste relaja y afecta al jugador, que no puede dejar de estar atento".
La mayoría de los bridgistas confiesa que les apasiona esta afición; que se abstraen absolutamente del mundo mientras juegan, y que la seriedad en sus rostros, lejos de reflejar que se trata de algo aburrido, es debido al grado de concentración requerido. "Es como una enfermedad: la adquieres y es muy difícil curarte de ella", opina Lala Bozzo.
Errázuriz va más lejos y bromea diciendo que incluso si la modelo alemana Claudia Schiffer se pusiera a su lado a observarlo, él no quitaría los ojos de sus cartas. Cuestión de preferencias.
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